La avería que se pierde en el camino, nunca se arregla
En un hotel, limpieza y mantenimiento trabajan en paralelo, pero casi nunca se hablan. El equipo de pisos gestiona a diario peticiones de limpieza, cambios de lencería y algún que otro roce sobre quién debía hacer qué. Cuando surge una avería, el aviso pasa de mano en mano: huésped o camarera avisan a recepción, recepción a mantenimiento. Si la cadena se rompe en algún punto, la incidencia puede perderse para siempre. Y una avería que se pierde no queda ahí: acaba en una queja en recepción o en una reseña negativa.
Construimos una solución para que cada habitación tenga su propio código QR. El huésped pide lo que necesita sin llamar ni registrarse, y sigue el estado de su petición desde el móvil.
Cada empleado accede con su cuenta y su rol: mantenimiento recibe directamente lo que le toca, a las camareras se lo asigna la gobernanta, y recepción y administración controlan el conjunto. Cada petición lleva su prioridad y su historial: qué se hizo, qué falta y a quién se le asignó.